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jueves, 14 de junio de 2018

Nueva perspectiva de vida

¡No puede ser! ¡Por qué fuí tan maldito!. Muchas palabras siguen retumbando dentro de mi cabeza, me sigo cuestionando por que decidí ser tan hijo de puta como para desconocer el hijo que ahora llevo en mi vientre. Me pregunto también como fue posible que ella me hiciera algo así, sé que necesitaba aprender la lección, pero esta no era la forma de hacerlo. Han pasado apenas 15 días desde aquél suceso, 15 días de estar en severos problemas. Jamás pensé que pagaría tan caro el haberle dicho a Isela que era una perra, y que el hijo que ahora yo tengo no era mío. Los celos me habían invadido, su mejor amigo hablaba mucho con ella, llegué a pensar que esos dos traían gato encerrado, y pensé que ese maldito solo estaba intentandome cargar al muerto. De alguna forma ella logró que cambiasemos de cuerpo, no se como lo hizo, pero de pronto yo estaba en su habitación, lejos del antro donde estaba tomando con mis amigos. Sinceramente no me quería hacer responsable por que temía perder todas las libertades que tenía, no se si me entiendan: podía pegarme la borrachera de mi vida cuando yo quería, y recién con mi primer trabajo podía darme mis gustos: un buen telefono, fiestas, alcohol. No quería tan pronto empezar a ser un padre, y perder todo eso. 

Medio mes, medio mes y ya le empiezo a agarrar la onda a esto. Finalmente entendí como poder usar estos malditos zapatos que usaba Isela, finalmente empiezo a sentir los instintos que solo una madre sabe. Mi hijo no sufrirá, de eso estoy muy segura, con o sin Isela, lo sacaré adelante, cueste lo que tenga que costar, ¡por que de eso me encargo yo!

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