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martes, 29 de mayo de 2018

¿¡Tacones Mágicos!? Capítulo 5





-C-5

Ya era de mañana la luz entraba por la ventana de mi cuarto molestando mi rostro con esos rayos amarillentos tan molestos, al abrir los ojos notaba como me estorbaban unos cuantos mechones de pelo dorados, unos cuantos más volando con la brisa del viento, me acomode para estirarme y comenzar el día, pero me percaté de que algo en mí se movía autónomamente, entonces me puse a observar que era o que había provocaba ese movimiento notando como se marcaban don grandes bultos escondidos en la playera de mi pijama, además de ver que esta era más corta de lo que la tenía, también mis brazos y piernas se había alargado y mi piel torneado mas lisa, suave y brillosa, apretuje los bultos que se encontraba en mi dándome cuenta de que era un par de senos los cuales al apretarlos me provocaron algunas cuantas sensaciones en la entrepierna que por su puesto ahora tenía una vagina y mi pene se había desvanecido,  ya presentía con que algo n andaba para nada bien, mi cuarto seguían en orden, lo único extraño era yo, pensaba que lo de ayer solo había sido un sueño pero no lo era, veía los tacones sobre la mesa que deje en la noche, estos tenían un brillo dorado al reflejo de la luz del sol entrando por mi ventana le levante de la cama sintiendo el rebote de los pechos de Amanda en mi cuerpo, me excitaba su solo movimiento al tacto  de mis senos con la playera, me acerque hasta el espejo observando mi reflejo en él, me había convertid de nueva cuenta en Amanda, a pesar de todo no
sentía miedo pero si era algo raro el hecho de que me hubiese transformado en ella si tener puesto las zapatillas, me comenzaba a preocupar la situación, no quería imaginarme en tener que estar embrujado dado la situación de haberme puesto las zapatillas, posiblemente era una maldición que tendría que pagar al habérmelas puesto y perdería mi forma masculina para siempre, era algo que no quería pensar en que sucediera, Amanda no se oía presente en mi cabeza como la vez anterior, ese era mi otro miedo que esta se apoderara de mi forma humana a pesar de estar transformado en ella, me dispuse a observar el cuerpo de Amanda ahora si a mi voluntad, recorría con las manos el contorno de su perfecto cuerpo, que aunque fuera un chico me atraía a mí mismo verme con esa imagen femenina siendo controlada por mí, me encantaba, al acariciar mis pechos sentía como algunos recuerdos me venían a la mente, sobre todo de aquellos en las que mi joven abuelo me acariciaba, pero todo esto era obra de los pensamientos del cuerpo de Amanda, pues por alguna razón recordaba cosas que solo Amanda podría saber, como si hubiera sido yo quien poseyera su cuerpo y logro controlar sus pensamientos hurgando y recolectando sus recuerdos, esa chispa de placer me provoco algunas extrañas sensaciones de las cuales algunas me provocaban ascos por ser manoseado por mi abuelo entre otras cuantas.


Mientras me observaba escuche pasos subir hasta mi cuarto, yo entre algo en pánico, estaba transformado en una bella mujer con grandes atributos, tanto que de hecho sobresalían de mi pijama, la puerta comenzó a sonar y yo me lance disparado a mi cama intentando taparme pero era demasiado tarde, mi abuelo era el que había abierto la puerta  encontrándose con una bella mujer escondiéndose entre las finas sabanas de la habitación soltando unas cuantas risitas de miedo al ser descubierta, yo mismo me sorprendí por sentirme femenina y coqueta al esconderme de mi abuelo, no obstante de perder algo de equilibrio pues para mí no era fácil correr y trepar a la cama con esas dos enormes tetas rebotando e mi pecho, el pelo me estorbaba al volar por todos lados quedando mirando de frente con el pelo en la cara a  mi abuelo, el cual no se cuidó de no mirarme las tetas que para mí mala suerte se me habían salido de la playera dela pijama que ya de por si me quedaba pequeña por haber crecido mi cuerpo.


Al primer instante que me vio, sus ojos se llenaron de lágrimas el  pobre comenzó a temblar y con la boca quería pronunciar el nombre de Amanda, me di cuenta de lo mal que se sentía mi abuelo así que me levante de la cama intentando sostenerlo, algo que con este cuerpo me era difícil por el estorbo de mis tetas, lo lleve a la cama para que  se sentara teniendo un momento sumamente incomodo pues por falta de experiencia con el cuerpo de la chica deje que su rostro quedara tapado apachurrándolo con mis tetas al momento de sentarlo, yo lo sentí e inmediatamente me aleje, sintiéndome un poco manoseada, mi abuelo soltó una sonrisa algo traviesa, sin saber cómo esto era posible solo me dijo en forma de burla.


Ab-¡Jajaja!, Amandita tus tetas siguen siendo muy suavecitas y grandotas.


Yo estaba apenado, sentía expresar una sonrisa de aprecio a sus palabras pero a la vez un cosquilleo me decía que me habían manoseado mis tetas, eran los pensamientos que Amanda me transmitía por su cuerpo de haber estado feliz de que su amado después de muchos años la tocara y la viera, pero yo no, quería respuestas para saber que contestarle a mi abuelo.


Lo único que se me ocurrió era decirle o inventarle que todo esto era un sueño, e inclusive me senté junto a él tratando de darle cariño, un cariño no muy agradable para mí pero todo con tal de que estuviera bien, le daba unos besos en su rostro manipulando el momento, quería llevarlo a su recamara pero era muy tarde, el abuelo estaba decayendo en mi cama necesitaba ir a un hospital, yo no sabía que hacer estaba
muy alterada, lo único que pude pensar era llamarle a mis padres, no tenía opción si no el abuelo se moriría en mis brazos, le mande un mensaje a mi papa no usarían voz pues era la de una chica mayor y eso levantaría sospechas en mi padre, solo le mande un mensaje de texto porque me ayudara a llevarlo al hospital, inmediatamente me respondió y vendría para acá con una ambulancia, solo debía mantener estabilizado a mi abuelo, en ese momento yo no sabía qué hacer, mi papa vendría a la casa, no pensé en eso, me vería como Amanda no como su hijo, preguntaría por mí y demás, tenía que inventar algo, aparte no podía dejar solo a mi abuelito, tenía puesta mi ropa que  no me quedaba necesitaba vestirme pero como una chica, no me quedo de otra recordé todo lo que había visto en la habitación el ático donde había encontrado los tacones, subí rápidamente a buscar algo lindo que  ponerme para parecer una chica, eso había sido aún más raro pues me dije a mi mismo que buscaría algo lindo que ponerme, en fin, logre llegar al ático y tome lo primero que vi,, unas zapatillas abiertas y un vestido blanco y largo arrinconado e n uno de los baúles que además veían con unas bragas, sin mucha dificultad logre ponerme el sujetador la panti y el vestido, solo quedaba esperar a que llegara mi padre, pero ¿qué le diría?, estaba muy nerviosa mis piernas temblaban hasta mis tetas vibraban de solo imaginarme el momento en el que mi padre me viera transformado en una hermosa mujer, el llego con la ambulancia y ……..C.


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