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jueves, 8 de febrero de 2018

¿¡Tacones Mágicos!? Capítulo 2



-C-2

Mi abuelito había regresado con las zapatillas de Amanda ya que el tenia fe de que ella estuviera dentro de las zapatillas, pero después de años de falsas esperanzas a que ella regresara, solo se hizo a la idea de que algún día servirían para algo, espero a tener alguna nieta para poder regalárselas pero jamás llego, -Y porque me cuentas todo eso abuelo, -Pues porque quería conversar un rato con mi nieto, que  ni eso puedo, total si me crees adelante, las zapatillas están en el ático, si quieres velas si no me da igual, pero te advierto, están embrujadas y podrías obsesionarte con ellas, -MMM como digas abuelo, ya vamos a dormir deja que mañana limpien las señoras del aseo.

Yo no creía mucho en esas anécdotas tan anticuadas de mi abuelo, jaja brujería muchas historias sobre ello, en fin que creer, no es algo relativamente real.

Durante la noche me había instalado en una de las habitaciones del piso de arriba  no estaba muy seguro de quedarme solo hasta lo más alto de la casa y sobre todo porque dejaría solo a mi abuelo sin estar cerca de su cuarto, por primera vez quería dormir  solo donde nadie me encontrara, nunca había dormido en esta parte de la casa, total que sería lo que me pudiera pasar, fantasmas, espectros, jaja ya se el espíritu de Amanda visitándome jaja, yo no creía nada sobre natural, aunque debo de admitir que yo mismo me provoque miedo.


Ya eran las 3 de la mañana una noche fría y oscura después de la cena, mi abuelo ya estaba durmiendo y no había nadie en la casa, ya estaba durmiendo cuando de repente sentí una sensación de frío acumulado en mis pies, a pesar de que  estaba tapado con las  sabanas el frío había traspasado la tela provocando que me despertara, rápidamente tome de ellas pero fue  cuando note una sombra dentro de la habitación con la cual me asuste, rápidamente se escapó y yo intente seguirla con algo de temor, la sombra me llevo hasta el ático la cual traspaso la puerta dejándome casi chocar contra ella, pero logre detenerme a tiempo, fue entonces que medite un poco al comenzar a creer que mi abuelo en realidad decía la verdad, pero me deje de supersticiones tontas, un ruido muy fuerte se escuchó tras la puerta así que la abrí fuertemente para atrapar a la persona que tal vez se había metido a la casa, fue entonces que descubrí una caja  de madera sola en el ático sin nada más que vestidos, prendas hasta zapatos de mujer, algunos eran nuevas hasta viejas como del siglo pasado, como si mi abuelo estuviese comprando ropa moderna cada año para alguna chica, había desde bras, vestidos, zapatos y una que otra lencería de chica de este año, no entendía lo que pasaba, pensé tal vez mi abuelo tiene otra mujer, -¡¿Y ella está aquí?¡ pensé sorprendido, pero obviamente no había nadie más en el ático más que yo, la caja de madera comenzó a brillar además de que se escuchaba una risa algo dulce emanar de ella, no tenia de otra ya estaba aquí así que debía de resolver esto de una vez por todas.


Al abrir la caja la luz pareció iluminar todo hasta desaparecer para presentarme tan solo unas zapatillas, mi sorpresa fue grande al verlas ya que mi abuelo de verdad se había obsesionado con ellas hasta conservarlas, cuando era obvio que Amanda había muerto y solo invento toda esa historia para asombrarme, tome las zapatillas para analizarlas, efectivamente no había nada raro en ellas, así que solo las deje  en su lugar, ya cuando estaba justo por cerrar la caja las zapatillas comenzaron a brillas y a pedirme que la liberara, fue que me asusté mucho, pero pregunte, ¿Quién eres, que quieres de mí?, ¡ayuda!, mis gritos de auxilio fueron en vanos mi abuelo estaba sumamente dormido y  sin nadie más en esta grande casa, de pronto la voz me decía que me calmara que solo podía ser liberada si alguien se ponía las zapatillas pero debía ayudarle pronto, yo no quería no sabía  lo que podría pasarme, que tal si en verdad era Amanda y en realidad ella era la bruja mala y me aria algo malo, quise intentar escapar pero la puerta se cerró sin  poder escapar, fue entonces que no tenia de otra, el alma me podía ayudarla a salir de su prisión, entonces tome las zapatillas, y le dije que me diera instrucciones, pero sin antes pedirle su nombre y sus intenciones, -Soy Amanda, que no me recuerdas Miguel, -¿Miguel?, no yo soy César, soy el nieto de mi abuelito, -Ha vaya conque  tuvo familia, pensé que me amaba de verdad, -No mira pues después de la guerra en la que ganaron regreso y sin poder ayudarte tuvo que seguir con su vida, -Bueno quiero verlo  por favor ayúdame a salir de esta prisión, la única manera es que alguien se ponga estas zapatillas en las que estoy encerrada, podrías ponértelas, por favor, -Quien yo, pero si no soy una niña, claro que no, además no creo que me queden, no son de mi talla, -Descuida son zapatillas mágicas podrán adaptarse a tus pies, -Y que pasara, como sé que no me mientes, -Descuida no pasara, por favor, tantos años encerrada por favor ayúdame quiero ser libre al fin, -Esta bien me las pondré espera, yo intente acomodarme las zapatillas, esperando a que no me quedaran para quitarme de encima a Amanda, pero resulto que me entraron perfectamente, mi sorpresa se hacía  realidad, me entraron las zapatillas de Amanda.


Fue entonces que comenzó a sentirme raro, las zapatillas brillaron de una manera en la que cubrían todo mi cuerpo, la luz estaba sobre mí, notaba como estaba tomando la forma de otro cuerpo, como una sombra de mujer sobre de mí, el destello  de la luz provoco que cegara mis ojos, dejándome inconsciente, a pesar de no saber lo que pasaba yo sentía como mi cuerpo cambiaba de alguna manera, sabía que algo pasaba y no me gustaría para nada.



Sentí como mi cuerpo tomaba voluntad propia, intente tomar fuerzas para despertar, fue justo en ese momento que presencie algo que no olvidaría, mis manos se movían a su voluntad, notaba como me había crecido el pelo, ahora
era largo y de un tono rubio, mi ropa había cambiado de mi pijama de hombre a una ropa de mujer, un hermoso vestido color blanco, cuando note lo que  tenía en mi pecho, que era dos bultos los cuales me pasaban notando que ahora tenía un par de pechos firmes y grandes los cuales sobresalían de mi vestido, sentía como mi cuerpo se había transformado en un cuerpo de mujer madura, rápidamente con mis manos que  eran suaves y de un tono más claro, acaricie mis pechos provocándome una excitación, la cual me hizo doblar mis piernas, pero fue poco el gusto que me duro cuando escuche una voz que salía de mi boca , la cual se escuchaba muy femenina , capaz  de decir por si misma palabras, -Lo logre por fin, soy libre, pero que estoy haciendo estoy tocando mis pechos, o si es que sentía la necesidad de hacerlo a que he vuelto a la realidad, pero y donde está el chico, al escuchar todo lo había comprendido, me transforme en Amanda, tenía el cuerpo de Amanda, pero ella me controlaba, ella controlaba su propio cuerpo, el cual había transformado del mío para ser liberada intente hablar, -Oye yo estoy aquí, tu estas en mi cuerpo, mejor dicho yo estoy en tu cuerpo, pero es porque me he transformado en ti, ayúdame que pasa, devuélveme mi cuerpo, -Ya entendí lo que paso, si lo siento es algo que tendrás que pagar por liberarme, no lo decidí yo, ni siquiera sabía, perdóname, pero ahora he vuelto a vivir y no quiero regresar a esa prisión, Amanda controlaba su cuerpo mientras que yo era espectador de todo, no podía moverme solo sentía los movimientos y acciones a voluntad de Amanda, vaya que estaba en serios problemas…..Continuara. 

2 comentarios:

  1. La moraleja de esto es, no ayudes a las voces de objetos random.
    Muy buena historia :3 me gusto

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  2. Esta historia esta muy bien. Siguela

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