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lunes, 15 de enero de 2018

El plan perfecto PT 3


Al terminar la llamada fui al baño y me mojé la cara, mientras me miraba al espejo me decía a mí mismo, puedes hacerlo, ahora eres Miranda, una esposa amorosa y comprensiva, eres mejor que la vieja Miranda y tu esposo te va a amar, puedes hacer esto, al terminar de motivarme me mire y me dije, estás haciendo el ridículo, vístete y prepárate para recibir a tu marido, rápidamente me di una ducha, ya había pasado una noche productiva como Miranda, pero aun así el tener la libertad de disfrutar de su cuerpo era increíble, sin embargo no tenía tiempo de divertirme, al salir de la ducha rápidamente fui a mi guardarropa para elegir un buen atuendo, entonces lo vi, un hermoso vestido rojo con un escote muy pronunciado y que dejaba poco a la imaginación, quizá era demasiado llamativo pero tenía que disfrutar ese día con mi marido, decidido a hacer feliz a mi nuevo esposo busque un par de cubre pezones y me puse unas bragas que hacían conjunto, después de eso comenzó a arreglarme el pelo dejando un estilo suelto y ondulado para que no me molestara demasiado, finalmente en pocos minutos me maquille y me di los últimos retoques y claro no podía olvidar un hermoso par de tacones rojos como cereza del pastel, Sali de la habitación lleno de confianza y no era para poco apenas di un paso afuera me encontré con mayordomo, a mi memoria vinieron varios recuerdos de como Miranda trataba a Sebastián, ella no era desagradable con el pero tampoco se dignaba a saludarlo adecuadamente, así que con una sonrisa le di los buenos días, el me respondió el saludo muy cortésmente mientras me daba un café y un bagel, los acepte mientras le agradecía, aproveche que él estaba allí para preguntarle si estaba Dolores, el respondió que estaba haciendo inventario en la despensa, le agradecí y antes de que me fuera Sebastián me pregunto si me encontraba bien, yo sonreí y le dije -claro que sí, de hecho me siento como una persona nueva, no te preocupes Sebastián- mientras me alejaba sonreía, intentaba recordar cual era la comida favorita de Adam, sin darme cuenta llegue a la cocina y vi a Dolores saliendo de la despensa y la salude alegremente, ella me respondió tartamudeando un poco, mientras yo deje el café en la mesa y el bagel en un plato, Dolores había preparado la mesa yo reí levemente y le agradecí, ella aún se veía nerviosa así que yo me acerque a la isla de la cocina y le pregunte si podía ayudarme a preparar un cheescake para Adam, ella insistió en prepararlo por sí misma, pero yo le suplique que me dejara ayudarla hacia mucho que no cocinaba y quería ayudarla para darle algo especial a Adam, ella acepto, fue curioso, mientras preparaba el Cheescake me llegaban recuerdos de cuando conocí a mi esposo, yo era una repostera y él estudiaba en la facultad de ciencias políticas, esos recuerdos eran maravillosos y mientras cocinaba charlaba con Dolores sobre lo que le gustaría hacer a hacer, ella se sorprendió pero aun así me conto que a ella le gustaría poner su propio negocio de comida, me conto un montón de recetas que yo apenas conocía, le dije que me encantaría probar toda esa comida, ella se alegró y pareciera que me tomo confianza, al terminar el Cheescake le dije que me gustaría ayudarla a cumplir su deseo, ella sonrió antes de que pudiéramos seguir hablando escuche el auto de Adam, rápidamente le agradecí a Dolores por su ayuda y Sali a recibir a mi esposo.

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